octubre 21, 2009

Otra historia con final conocido

Como es común, por estos días pudimos observar, como en la justicia norteamericana se percibe la implicación y la influencia que ejercen los intereses y el poder político en sus decisiones; como un caso legal, con elementos suficientes para demostrar su inocencia, pierde toda validez cuando en él se entrevén una avalancha de imprecaciones y falacias cargadas de odio añejo.

La aplicación de las leyes en el “Norte revuelto y brutal” asombra a cada momento; y si el tema a tratar es Cuba, resulta presumible el carácter que adoptará el debate. Digo esto, por la indigna resentencia dictada a Antonio Guerrero, uno de nuestros Cinco.

Sería repetitivo si ahondara en la injusticia de haber celebrado el juicio en la única ciudad norteamericana en que no se podía; si requiriera la tonta desición de separar a los 5 y confinarlos a prisiones de máxima seguridad; si condenara la negativa de la Corte Suprema de los Estados Unidos para revisar el amañado caso; si arremetiera contra el estridente silencio que dejan escuchar los grandes medios de comunicación de ese país.

Lo inexplicable de esta historia es, cómo una minoría cubano-americana, que no se resiste a la libertad del pueblo cubano, y que ha utilizado los métodos más horrendos para desestabilizar esta isla y su gobierno, puede influir, e incluso determinar en una desición judicial. Como el rencor y la antipatía hacia un sistema político, constitucionalmente aprobado, pueden ser la causa para la división entre personas hijas de una misma tierra.


Antonio, fue resentenciado a 21 años y 10 meses de prisión; si el tema no encerrara tanto dolor y sufrimiento a la familia y amigos de nuestro héroe, movería a risa tal desición.

La política exterior norteamericana respecto a Cuba, según declaraciones de su Secretaria de Estado, Hillary Clinton, abogan por un cambio siempre que nuestro gobierno esté dispuesto a hacer concesiones respecto a nuestro sistema político. Esa es la misma historia, disfrazada de cuento romántico. Cuba no está dispuesta a ceder ante las presiones e intereses de un grupúsculo miamense, con deseos de instaurar, lo que ellos llaman: “democracia”.

Nuestros Cinco, gracias al apoyo de la comunidad internacional, y al creciente número de Comités Internacionales por su liberación, obtendrán justicia.