agosto 31, 2017

La venganza es un plato que se come frío


Hoy, navegando en la red, buscando referencias acerca del inobjetable triunfo (7-0) de los Cocodrilos de Matanzas ante los Industriales en el primer choque de la subserie, me encontré esta frase: “La presión de los Cocodrilos se fue detrás de Víctor Mesa, cruzó el puente de Bacunayagua, y ahora respira en el Coloso del Cerro”.

Y puede ser verdad, porque para todos los seguidores del conjunto rojo, este triunfo sabe a gloria, a campeonato, a espina sacada. Y no importa que hoy y mañana nos derroten, ya está marcado el precedente, ya se dio el primer golpe, con contundencia.

Los muchachos salieron al terreno a demostrarle a su ex mentor que sí podían, que iban por más, y tras bambalinas, Víctor Figueroa, arisco a las cámaras y al protagonismo, movió los hilos magistralmente para ganarle la batalla a su ex compañero.

Irandy Castro estuvo movido por fantasmas. Nunca, en 14 años en Series Nacionales, había logrado una lechada. Esa noche lo hizo. Espació seis hits azules y no regaló bases por bolas…y después que se fue Monthiet, la tanda yumurina mordió con furia al débil pitcheo capitalino…no quedó nada que hacer en el noveno…

Víctor Mesa, a través de las cámaras, se veía irritado, eufórico…no sé si por ver cómo sus antiguos “alumnos” le sacaban la carta bajo la manga o causa del culatazo recibido ante más de 10 mil habaneros…vaya usted a saber.

Por supuesto , este choque no representaba nada, y al mismo tiempo, mucho. Es verdad que no decide campeonato, ni clasificación alguna, pero no hay dudas de que fue muy importante para todos aquellos matanceros que se sintieron traicionados por su VM32.


La venganza es un plato que se come frío, dicen por ahí…Cuando Víctor, atrapado por la tv, marchaba apesadumbrado hacia las duchas del Latinoamericano, los habaneros tuvieron que darse cuenta de todo lo que se avecina.