julio 11, 2017

Sobre "los centristas" y "los centrados"

¨...todavía se puede y se debe aprender mucho de los capitalistas...¨Vladimir Ilich Lenin. 1921
Por estos días puede uno debatir de lo lindo acerca del "centrismo". Esa suerte de "corriente neorreformista" que de alguna forma, y según algunos entendidos, pretende introducir el capitalismo en Cuba por la puerta de la cocina, utilizando para ello el discurso y las maneras de la izquierda.

Silvio Rodríguez, Israel Rojas, Harold Cárdenas, Javier Gómez Sánchez, Enrique Ubieta, Elier Ramírez...todos ellos, y muchos -muchísimos más- se hallan tratando de ver "por dónde le entra el agua al coco"...

Una vez más, humildemente, acudo a mi refugio para tratar de emitir una opinión.


Creo, ante todo, que hay algo peligroso en todo este asunto. La Revolución es una sola, no un feudo personal. Es de todos los cubanos, que constitucionalmente tenemos en defenderla el más alto honor y deber, pero también el de disentir, cuestionar, expresarnos y participar. Tenemos el deber de elegir, y ser consecuentes con esa elección.

Cuando marginamos, estamos alejando de nuestra visión lo más importante, lo esencial: criterios que puedan coadyuvar a construir una sociedad disidente, que es al final lo que somos los cubanos. Unos disidentes confesos, arrestados y soberanos.

La Revolución, de acuerdo con Fidel, con quién único no podrá contar jamas será con los "incorregiblemente contrarrevolucionarios". Toda voz que se alce para transformar a Cuba en un país mejor, creo que al menos debe ser escuchada. No sin oídos alertas, ni el intelecto despierto, pero al menos debe beneficiarse de ser escuchada.

Quienes han comenzado la batalla contra el "centrismo" aman a Cuba, tanto como aquellos que, sin ser manifiestamente contrarrevolucionarios, promueven más rapidez, más pensamiento, y la adopción de medidas más acordes a la realidad y las necesidades del pueblo, que al final, ni se entera de tanto debate en redes sociales y páginas web, y sí sufre la ausencia de viandas en las placitas y la rotura de la guagua que lo lleva pa´la casa.

Múltiples ejemplos, argumentos y discursos y tesis se lanzan de un lado y de otro. A veces con respeto, y otras, muy salidas de tono. 

Lo que sí es cierto, es que hay que ser atrevidos. La situación lo amerita. 

Tanto Obama, con su muy bien construida dulzura y su falso "que bolá", como el energúmeno de Trump, están esperando esto...que las fuerzas de izquierda, las verdaderas, entren en conflicto...lo llevan esperando cincuenta años...y no podemos darnos el lujo de desperdiciar nuestra mayor fortaleza.