octubre 04, 2017

Donald Trump, Marco Rubio y el Maine “sonoro”

El analfabetismo político de Donald Trump solo es superado por sus millones de dólares. Ha sido arrastrado al juego del absurdo por Marco Rubio y la “estratégica” y “peligrosa” arma sonora que ha dejado sin orejas a más de una decena de diplomáticos de ese país.

El showman ha caído de lleno –quizá intencionalmente- en la barrabasada. El montaje ha sido perfecto, no obstante la multiplicidad de respetables voces que han desnudado la farsa. El interés, políticamente motivado, está claro: destruir los avances bilaterales y el acercamiento… ¡bienvenida de regreso la Guerra Fría!
Este martes, el canciller cubano en conferencia de prensa ha rasgado las vestiduras de tan irracional justificación. Ante más de cincuenta periodistas de todo el globo, Bruno explicó muy seriamente que las declaraciones emitidas por el Departamento de Estado parecen redactadas por Cantinflas. Un toque magistral de humor ante el tenso contexto.

En ese sentido, los yanquis han enredado las cosas de buena manera: ataques acústicos nunca vistos, diplomáticos "espías" que no pueden ser abordados por las autoridades cubanas, reducción drástica del personal consular cubano en Washington para "equiparar" funciones. Todo eso huele a justificación, a motivos, tal parece un Maine, pero un Maine “sonoro” e inverosímil.

Y, por si fuera poco, se aparece Patrick Oppmann, el corresponsal de CNN, con esa sonrisa falsa, a preguntarle al Ministro sobre la probable relación entre estos "ataques" y los "grupos terroristas de terceros países" que operaron en Cuba en los 90´s. ¡Qué clase aguante hay que tener!

Bruno hizo lo que yo no haría: tragó en seco y desenfundó el AKM de la diplomacia: "¿me preguntas por los grupos terroristas asentados en Estados Unidos?

Esto de los sordos espías, ¡perdón!, de los diplomáticos afectados, me huela a humo salido de las fábricas de Langley...¿qué político serio hubiera armado tal historia para desbaratar el restablecimiento de relaciones entre Cuba y USA? Solo al showman de Trump y al políticamente analfabeto de Marco Rubio, se les hubiera ocurrido montar tal reality.

Esta farsa solo tiene un objetivo: regresar al status anterior y que los millones de dólares de los contribuyentes norteamericanos vuelvan a correr como ríos a las arcas de los politiqueros de Miami. Esta situación solo los beneficia a ellos: un sector cada día más minoritario que desoye continuamente los reclamos de reunificación y buenas relaciones. Ahora, solo nos queda ver cómo termina la película. Los spoilers filtrados indican un enrarecimiento en las conversaciones y una nada halagüeña lentitud en el proceso –si sobrevive- de restablecimiento. El discurso del billonario en la ONU, apegado a la añeja retórica contra Cuba, no fue muy esperanzador que digamos.