noviembre 29, 2016

Ya estoy comprometido, Fidel...

¿Acaso creen los ilusos que Fidel Castro ha muerto? Sería muy tonto pensar eso. Hay muchos Fidel regados por ahí. No solo en Cuba, por cierto. Su muerte, como el verso, se ha hecho semilla y sus frutos llenan cada espacio donde insiste en perdurar la injusticia.

Yo desde mucho antes de su muerte formo parte de su ejército. Ese de los inconformes, los rebeldes. El ejército que tiene fe, y con ella derrumba muros e imbecilidades. 


Soy del ejército de jóvenes barbudos que buscan, encuentran y defienden la Revolución más allá de los discursos y reuniones. Porque la Revolución, como él diría, es de todos, y somos nosotros quienes debemos conservarla, en tanto poseemos la capacidad de destruirla.

Ayer fui a firmar el compromiso. Fuera de la hora designada para la redacción del medio donde trabajo. No me gustan los convencionalismos, como a él nunca le gustaron. Fui, y me encontré un mar de pueblo triste, pero con la frente en alto. 



Fui y vi mucho llanto, pero me deleité con la franca sonrisa de los jóvenes, que como yo, sabemos de responsabilidades y alegrías, de despreocupaciones y dudas. Sabemos que su muerte nos carga los hombros de trabajo. Sabemos que su muerte es señal para que las bestias rencorosas de siempre intenten con más brío destruirnos...y por eso nos reímos, ellos y yo, porque somos herederos de Fidel, el invicto, el inderrotable...

Fui a firmar el compromiso por mis padres, que en Angola le dijeron: ¡Si, Fidel! y hasta hoy, cuando su partida es ya indudable, se niegan a su pérdida.

Fui a firmar el compromiso por mi hermana, que siendo impedida física nunca tuvo necesidades, y gracias a la Revolución, es Técnico Medio, trabaja, la respetan y es feliz...

Fui a firmar el compromiso por mi hijo, que aún con 11 meses, no entiende de dolores ni fallecimientos, pero lleva en su frente la marca indeleble de quien será su gran abuelo, y sabrá que gracias a él, y a otros que construyeron, sufrieron, participaron, él puede crecer sin barreras...

Fui y firmé, y me sentí bien...