noviembre 30, 2016

En Video: Fidel Castro pasó por Matanzas...

Ahí lo vi. A escasos centímetros pasó delante de mi, y fue como un choque eléctrico. No podía creerlo. Estaba muerto, en cenizas, en medio de una calle colmada de personas que a su paso le expresaban: ¡Yo soy Fidel! ¡Yo soy Fidel!...como si el simple hecho de gritárselo fuera capaz de hacerlo regresar...




Y les comento, amigos, a ratos es muy difícil ser periodista. En situaciones como esta, de tanto dolor nacional, de tanta tristeza, uno quisiera ser otro más que se sobrecoge, que se abraza al compañero de al lado, y deja fluir, sin remedio, las lágrimas. Pero ese desahogo no le es permitido a los reporteros...

Nosotros debemos mostrar entereza, valentía, escudriñar a la gente en busca de actitudes, opiniones, sentimientos. Uno debe fotografiar la lágrima ajena, los rostros apesadumbrados, obviando la estrechez de nuestra alma...es difícil, muy difícil...

Se nos fue el Gigante, el Caballo...lo vimos pasar los matanceros rumbo a su heroica Santiago...allí, creo, jamás descansará, pues su tumba será punto de partida, mapa, manantial de consejos...