Ileana y Sonia quizás
ya no recuerden a su padre. Posiblemente una lejana remembranza florezca, acompañada
de sonrisas e infantiles juegos, cargadas sobre unos brazos fuertes y curtidos.
A su papá, Lázaro González Fagundo, lo mataron en la flor de la vida, cuando la
Revolución era tan joven como él, y Cuba sobrevivía a los convulsos momentos
del ataque mercenario de Girón y la Crisis de Octubre.