Se repite la historia. Llegamos con cartel de favoritos, y
regresamos a la Isla con el bate entre las patas: adoloridos, apenados, sin
justificaciones, y con una solo certeza. El deporte nacional de los cubanos, la
pelota, esa por quienes tanto sufren y gritan, se desesperan y alegran, está en
crisis.
Otra vez fallamos ante un plantel de calidad, y en esta
ocasión con margen más holgado: 6 anotaciones por 1. Solo el jonrón, el doble y
el sencillo del jardinero de refuerzo dominicano Willy García bastaban para poner
contra la pared a los Vegueros de Pinar del Río en la LVII Serie del Caribe.

