mayo 30, 2016

Cuando la naturaleza le exige cuentas al progreso (Primera Parte) (+ Fotos)


Nadie duda de la necesidad e importancia que reviste para la economía del municipio de Martí, al noreste de la provincia cubana de Matanzas, el actual Programa de Desarrollo Integral que se implementa. Sin embargo, ante las proyectadas inversiones y el cambio por venir, la naturaleza reclama un momento de atención. 

¿Cuáles son los principales problemas ambientales afectan al municipio? ¿Cómo impactará la acción del hombre en los importantes ecosistemas naturales del territorio? ¿Se cuenta ya con todos los estudios ambientales pertinentes para una intervención de ese tipo? A estas y otras interrogantes se dirige esta serie de reportajes...Acompáñanos!!

Todavía persiste en la memoria de los azucareros del municipio de Martí el cierre del central como parte de la reestructuración de la industria del dulce en la Isla. El ya extinto coloso Esteban Hernández era el motor económico de la zona, y fuente de tradiciones heredadas.

Aún hoy recuerdan los obreros del lugar la multiplicidad de sonidos que brotaban de las máquinas, y cómo hacer azúcar era toda una fiesta.

Otras entidades importantes del lugar, como el molino de piedra o la fábrica de torula fueron desapareciendo al correr de los años a causa de la adversa situación económica del país, los altos costos de su mantenimiento, la desidia y falta de previsión para sustituir estas fuentes de empleo...

El hoy extinto central Esteban Hernández fue el motor económico del municipio
Actualmente Martí es uno de los territorios más deprimidos en indicadores económicos y sociales de la provincia de Matanzas, razón por la cual no existe ningún tipo de incertidumbre entre los más de 22 mil habitantes del municipio acerca de la necesidad e importancia del Programa de Desarrollo Integral.

Con el objetivo de revertir la depresión sufrida en las últimas décadas, el territorio se erige actualmente como uno de los municipios punteros en esfuerzos y proyectos de desarrollo local en toda Cuba. 

Allí se lleva a cabo, aprovechando sus potencialidades humanas y el patrimonio natural que poseen, con el financiamiento y asesoramiento de instituciones científicas líderes en el manejo y gestión de los recursos, un programa de impulso económico que toma como base a la agricultura, renglón tradicionalmente puntero en la zona.

UN RECLAMO NATURAL QUE ¿SE ESCUCHA?

Desde principios del siglo XX la explotación de grandes extensiones de tierra para el cultivo de la caña, marcó el desarrollo económico de Martí. Las condiciones del suelo y el clima cambiantes –a los que se unió la salinidad, las altas temperatura y las pocas precipitaciones- provocaron su desaparición hacia los años 70, quedando cultivadas sólo las áreas cercanas al central. En la primera mitad del siglo anterior también se construyó una importante salinera, cuyos ritmos productivos estuvieron determinados por el avance tecnológico que se introducía y las favorables condiciones climáticas.

Hace unos 40 años comienza la introducción y expansión de la actividad agropecuaria intensiva, abarcando muchas de las áreas que antes se usaron para el cultivo de la caña. Se inicia el despegue pecuario, la siembra de cultivos varios y la introducción de varias empresas porcinas, acciones que violentan fuertemente el medio natural.

De acuerdo con un estudio publicado por investigadores de la Universidad de Matanzas, con el transcurso de los años, “las principales presiones humanas e impactos que afectan a los sistemas naturales de Martí son la contaminación con sales -muy vinculada a la presencia y actividad productiva de la Empresa Salinera- la pesca comercial con redes de arrastres, e incluso la pesca y caza ilegal en etapas de vedas.

La Ciénaga de Majaguillar, el mayor humedal del norte de Matanzas, puede ser uno de los ecosistemas más afectados por la intervención mal planificada
(…) La diversidad terrestre ha sido gravemente impactada por la tala de extensas áreas de bosques, lo que ha traído consigo el avance de la frontera agropecuaria y el consecuente progreso de la cuña de salinidad, originando la fragmentación de hábitats y paisajes, pérdida o reducción de especies endémicas e introducción de especies exóticas invasoras.”
El estudio destaca además que la circulación y reabastecimiento del agua en la cuenca La Palma–Meteoro se ha modificado a causa de la deforestación intensiva y la canalización de los ríos que la alimentan. Junto a ello, se manifiesta también una tendencia muy negativa de disminución de la población local, y lo peor es que el éxodo tiene como protagonistas a los jóvenes.

Martí está ubicado al noreste de Matanzas y posee 921,47 km2 de tierra firme y 105 Km2 de cayería, lo que representa el 8% del área total de la provincia, por tal motivo ocupa el tercer lugar en extensión entre los municipios matanceros. Conocido antaño como Hato Nuevo, es hoy el de menor densidad poblacional a nivel provincial (22 habitantes/km2) después de la Ciénaga de Zapata. La vegetación original de manigua costera y sabanas inundables ha sido muy afectada por la producción de carbón vegetal, los cultivos menores, la siembra de caña de azúcar y el establecimiento de pastizales, ejemplo de cómo la actividad humana ha degradado el medio natural.

DESARROLLO INTEGRAL ¿A CIEGAS?

Los recursos naturales son la base para el desarrollo económico. De su utilización sostenible depende el alcance de los objetivos planificados y el futuro de los habitantes de un territorio. Con ese fin, en cada municipio de Cuba cada cinco años se actualiza una Estrategia de Medio Ambiente. En ella se identifican los principales problemas ambientales de la zona y las directrices para solucionarlos.

De acuerdo con una fuente especializada del territorio que conversó en exclusiva con este bloguero, según se manejen los problemas ambientales identificados en esta Estrategia, más posibilidades habrá de proteger el medio, y más probabilidades existirá de que el desarrollo que se está planificando en el municipio sea sostenible.

Las labores de reforestación son claves en la preservación de los valores naturales del municipio
Más allá de la degradación de los suelos, las afectaciones en la cobertura forestal, la contaminación por residuales sólidos y líquidos, la pérdida de la diversidad biológica o el impacto del cambio climático –problemas todos presentes en Martí- resulta preocupante la sinergia que debe existir entre el Programa de Desarrollo Integral y la preservación y conservación del patrimonio natural del municipio.

“Estamos corriendo un gran riesgo. Hoy el territorio se está proponiendo un Programa de Desarrollo hasta el 2020 y no tenemos realizado un estudio profundo desde el punto de vista medioambiental, no tenemos un Ordenamiento Ambiental”, explica la especialista.

“Esto puede traer innumerables consecuencias, incluso, en la factibilidad del propio Programa de Desarrollo. Este Ordenamiento nos ofrece las potencialidades y vulnerabilidades de cada área, nos dice dónde sembrar o no granos, dónde se puede o no instalar una fábrica o una minindustria, qué zonas son más factibles y menos sensibles a los efectos de la ganadería, entre otras cuestiones vitales.”

Hace dos años, como parte del ProyectoSabana-Camagüey, se inició una tentativa de Ordenamiento Ambiental, pero presentó problemas y no se continuó. En la actualidad, el Instituto de Geografía Tropical realiza estas intervenciones pero se necesita dinero, y el financiamiento del Programa de Desarrollo no contempla esos gastos.

“(…) En el 2017, el Proyecto BASAL pretende intervenir en Martí y debe realizarlo…”. Para esa fecha el Programa de Desarrollo estará más avanzado y será más difícil convencer a los decidores para adoptar cambios.

“Dependiendo de sus resultados se podrá apuntar si el Programa está bien encaminado o no. Cuando logremos confeccionar ese Ordenamiento Ambiental, el Programa de Desarrollo Integral en Martí comenzará a ser realidad”, concluyó la especialista.

EN PRÓXIMOS DÍAS LE DARÉ CONTINUIDAD A ESTE TEMA...