junio 21, 2016

Una partida con Vassily Ivanchuk

Foto: Abel López Montes de Oca
Vassily Ivanchuk ha ganado en siete ocasiones el torneo de ajedrez José Raúl Capablanca In Memorian. La última de ellas fue por estos días en el afamado balneario de Varadero, ocasión que aprovechó un equipo del semanario Girón -y a que se unió este bloguero- para conocer un poco más del genial trebejista conocido como Chucky.

El Genio Despistado, sobrenombre endosado también por su enorme capacidad, innato talento y sorprendentes nervios que muestra este ucraniano ante los tableros, nació el 18 de marzo de 1969 en la ciudad de Berezhany. 

Comenzó desde los seis años a jugar ajedrez, conducido por su padre, también amante de esta disciplina, y ya los 20 años de edad se le veía en importantes escenarios ajedrecísticos como el prestigioso Torneo de Linares, en la provincia andaluza de Jaén, España.

En uno de los salones del hotel Solymar Arenas Blancas, en el polo turístico de Sol y playa más importante de Cuba, Ivanchuk habló sobre su vida, Capablanca y el amor al juego ciencia. “Desde el comienzo fijé la mirada y el pensamiento en el cubano José Raúl Capablanca, al que siempre he considerado un verdadero maestro por la genialidad y resultados. Sus aportes son lecciones cotidianas por su potencial para crear y, de hecho, trascender en el tiempo.

Habla de su hijo Mijail, nombre que no pocos señalan lo puso en honor a otro grande del ajedrez de Rusia, Mijaíl Tal. “No siguió mis pasos, es economista en la urbe de Kazán, en el Distrito Federal del Volga, allá en Rusia.”

La amistad durante muchos años con el recién desaparecido y no menos célebre jugador Viktor Korchnói es bien conocida. “No solo resultó un gran amigo en el plano del ajedrez, sobre el que aprendí mucho de sus consejos y lecciones, sino más allá, en la vida práctica, sobre la que también recibí sus conocimientos. En el ajedrez fue de los mejores”.

-Al ganar usted en siete de ocho oportunidades el Capablanca In Memoriam muchos pueden considerar a la justa con poco nivel y quizás rechace próximas invitaciones. ¿Es así?

-¡Nada de eso! El Capablanca es un torneo en el que participan ajedrecistas de mucho nivel técnico, y para mí es un honor venir a Cuba, compartir con ellos, y con los cubanos en general. Cada vez que lo hagan vendré, porque también aprendo, desarrollo mis ideas y movimientos tácticos. Además, se rinde homenaje a José Raúl Capablanca, maestro del ajedrez mundial.

El ajedrez es una digna justificación para estar en La Habana, caminar sus calles, visitar La Habana Vieja, el Malecón, intercambiar con las personas, conocer de cada lugar”, dijo en español, sin dificultad alguna.

“Ahora pude disfrutar de Varadero, y me alegra por lo bello de su playa, la arena, el sol. Me acompañan amigos cubanos, no todos ajedrecistas, sino los federativos y aquellos que he conocido en este lindo lugar. Me siento bien”.