Una negra vieja invoca a sus orishas y sus hermanos de religión la siguen y piden juntos, paz para el espíritu.
La prostituta, rescatada en enero del 59, derrama lágrimas en silencio y da las gracias por su salvación.
El portuario, ya anciano, arrastra sus pies cansados pero no quiso dejar de saludarlo.
La guajira a cuya familia le quemaron tres veces su casa, ora y recuerda al joven barbudo, vestido de verde olivo que rindió tributo a su vecino, José Antonio y la miró desde la acera, enfrente de la casa, donde fue criada hasta ese día.
La prostituta, rescatada en enero del 59, derrama lágrimas en silencio y da las gracias por su salvación.
El portuario, ya anciano, arrastra sus pies cansados pero no quiso dejar de saludarlo.
La guajira a cuya familia le quemaron tres veces su casa, ora y recuerda al joven barbudo, vestido de verde olivo que rindió tributo a su vecino, José Antonio y la miró desde la acera, enfrente de la casa, donde fue criada hasta ese día.



