diciembre 27, 2016

Prudencia, Putin, prudencia

Prudencia. Esa ha sido la pieza fundamental del ajedrez político que maneja por estos días Vladimir Putin tras la oleada de sucesos en la órbita rusa. Y no es para menos, ya que en sus manos se halla el poder de desatar la catástrofe, al responder, como muchos quisieran, ante tantas provocaciones sufridas en menos de un mes.

La última de estas noticias, que nos alarman, por su impacto y alcance, ha sido el siniestro, este domingo, del TU-154 con sus 92 pasajeros en el mar Negro. Una información que enseguida desató los rumores acerca de un atentado y preocupó, por las supuestas represalias que debía tomar el Kremlin ante otro hecho doloroso, tras el asesinato la pasada semana de su embajador en Turquía a manos de un fanático islamista.

No obstante, estas conjeturas caen por su propio peso. Este lunes, el Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB) reveló que unos objetos extraños en el motor del avión, el combustible de baja calidad, un error de pilotaje y un posible fallo técnico están entre las principales hipótesis que se manejan sobre las causas del siniestro. La FSB expresó en el comunicado, difundido por agencias de prensa, que "no se ha encontrado ningún indicio ni hechos que apunten a un posible ataque terrorista o sabotaje a bordo".

Las causas, bien claras. Una fuente militar anónima en declaraciones a la agencia Interfax, explicó que la aeronave había salido del aeropuerto militar de Chkalovki, en las afueras de Moscú, donde rigen estrictas medidas de seguridad. Lo mismo, agregó, es válido para el aeropuerto de Sochi, que es de uso civil y militar. "La penetración de personas ajenas a esos recintos está descartada, al igual que la posibilidad de que un miembro del personal pueda ingresar en ellos con objetos no autorizados", subrayó.

Pero, ¿por qué Rusia? ¿Cuánto interés en dañar al gobierno y pueblo rusos? ¿Cuáles son los motivos que justifican tanta violencia? ¿Qué le preocupa a Occidente?
Recordemos que hace más de un año, en octubre de 2015, fuerzas terroristas derribaron un avión ruso fue derribado en Egipto con sus 224 pasajeros a bordo. En esos momentos el gigante euroasiático aún no se involucraba de lleno en el conflicto sirio y buscaba su solución en el diálogo de los actores involucrados y la vía diplomática. Este hecho que, entre sumado a otros, motivó el alistamiento de sus las fuerzas aeroespaciales en ese paísDamasco. También en Ucrania, con el todavía latente conflicto en el Donbás y la anexión de Crimea, Rusia se ha visto amenazada por la OTAN y las sanciones económicas impuestas por la Unión Europea y Estados Unidos. La reciente proyección de esa entidad militar en Rumanía y Bulgaria no hacen más que confirmar a que nivel de intimidaciones se enfrenta Putin.

Ahora, tras el éxito logrado en Alepo, con la liberación de esa ciudad de las fuerzas rebeldes que la dominaban hace más de tres años, consolida su posición en Medio Oriente y se vislumbran un cambio de escenario, tanto militar como político, algo que causa resquemores en algunos gobiernos.

En ese sentido, se conoce que Siria puede ser el único país desde el cual Rusia proyecte su poder en el mar Mediterráneo, desde la base naval de Tartus y la aérea de Jmeimim. Cables de agencia reportan que el pasado 17 de octubre, Moscú y Damasco firmaron un acuerdo que cede, por 49 años, la base de Tartus, que será transformada en una base naval permanente rusa. Mientras que Jmeimim, el destino del TU-154, se ampliará con la construcción de una nueva pista de aterrizaje, para desplegar un contingente aéreo mayor y permanente, desde el cual operar y vigilar a las fuerzas de la OTAN en el Mediterráneo.

Por si fuera poco, Turquía, un satélite europeo y norteamericano, ha relanzado sus relaciones con Rusia, en busca de un acercamiento que permita detener también allí, la crecida de atentados y muertes producto al terrorismo. Un pacto al que se suman, de una forma u otra China e Irán, motivados por sus inherentes intereses. Con esto se pueda formar, quizás, una estabilidad que se vislumbra necesaria en la región más inestable del planeta.