febrero 26, 2015

Matanzas: El ¿invisible? rostro de la Feria (+ Fotos)

Matanzas: El ¿invisible? rostro de la Feria 5:30 AM: El frío de la madrugada no mengua, ni tampoco el ir y venir de los revendedores. Entre sacos con frutas, viandas y hortalizas comienzan el llenado de sus carretillas, que respaldadas por la penumbra del alba, aguardan fuera de los linderos de la Plaza XIV Festival, en la ciudad de Matanzas.
Las puertas permanecen cerradas al público, pero abundan los huecos en las cercas, por donde se escabullen personas cargadas de mercancías. Dentro del local se ultiman detalles para iniciar la venta a la población, mientras las mejores producciones ya tienen dueños que desgarrarán los bolsillos de los matanceros. Así inició la jornada del pasado 8 de febrero.


FERIA: ¿OPORTUNIDADES Y REALIDADES?
Cada domingo, cientos de familias cifran expectativas en el evento, con el propósito de adquirir productos a precios más bajos que los establecidos por vendedores ambulantes y las conocidas “placitas particulares”. Llevan en las manos jabas, y en su mente un presupuesto prestablecido con la finalidad de asegurarse de lo básico indispensable en las cocinas.
La Feria Agropecuaria es la solución para muchas familias en Matanzas
Según Freddy Castillo Gutiérrez, vicepresidente de Alimentos en el Consejo de la Administración Municipal (CAM), en el espacio confluyen diversos organismos y representa una oportunidad única porque convergen gran variedad de producciones. Explica que “desde las cuatro de la madrugada entran los camiones con la factura. Los responsables de Comercio y Salud aseguran la legalidad de la carga y confeccionan la Declaración Jurada, donde consta la cantidad de productos y sus precios. La actividad ha ganado en organización, belleza y continuamos perfeccionando detalles”.

Si bien es cierto que hoy la Feria muestra otra cara, en la que los dependientes lucen uniformes y se evidencia una mejor distribución de los locales, todavía persisten insatisfacciones. Aunque los residentes en La Atenas de Cuba reconocen los beneficios de contar en la urbe con espacios como este, coexisten diversidad de criterios: “Las ofertas aún no suplen las demandas. De ahí que, determinadas mercancías se agoten en poco tiempo, por ejemplo el queso”, explica Gladys Martínez Benítez. Similar sucede con el helado, manifiesta Marcia Peñate Rojas, que nunca ha accedido a él, además, cuando llega al terreno cerca de las 10 de la mañana lo que queda no posee óptimas condiciones.
Alexis Díaz González argumenta que  “se pudieran pensar estrategias, como ofertar jabas de nailon o de otro tipo. Acudo a los particulares y creo que estos ni siquiera son legales. El baño se mantiene en condiciones deplorables y se cobra la entrada”.
FERIA: ¿MERCADO MAYORISTA PARA LOS CARRETILLEROS?
Las pesquisas llevadas a cabo por este equipo de reporteros, confirman que desde enero se observa mayor organización en el recinto y ha disminuido el procesamiento de personas acaparadoras, debido a la acción oportuna de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) y los inspectores integrales. Aunque todavía perduran brechas muy bien aprovechadas por los especuladores.Disímiles son las ilegalidades cada domingo
Con el fin de evitar el desorden y proporcionar un espacio a los trabajadores por cuenta propia, se adoptaron medidas en horarios en que merma la afluencia de público. Según Castillo Gutiérrez, por decisión del CAM, se autorizó que estas figuras económicas  accedan a la instalación después de las 12 del día, cuando ya los yumurinos han cubierto sus necesidades. Además, coexisten placitas de Acopio en la ciudad abastecidas, para venderles y servirles de mercado mayorista”.

Por su parte, el teniente coronel Antonio Santana Denis, jefe de la PNR en el municipio de Matanzas, asegura que alrededor de 15 casos se han procesado en lo que va de año por acaparamiento en grandes cantidades. “También detectamos que personas de Unión de Reyes y Limonar compraban enlatados, refrescos y galletas para trasladarlos a esos territorios donde escasean y duplicarles el precio. Por ello responderán ante la ley.
“Alrededor de la Plaza se ubicaban individuos que obtenían en relevantes sumas, producciones del agro muy solicitadas, adquiridas a veces en la propia feria y las revendían. Algunos poseían licencia para ejercer el cuentapropismo, otros no. Identificamos a esos sujetos y desarrollamos acciones evitando la situación. Hoy ha disminuido la actividad delictiva, sin embargo, es un trabajo de conjunto en el que deben intervenir todas las entidades y así asegurar el éxito”.
Respecto a la disyuntiva que genera la temática, los yumurinos se expresan. “Antes del mediodía ya los carretilleros se han llevado lo mejor. Comercializan con los camioneros. Pagan a precios elevadísimos;  y estos los surten, incluso, hasta en la casa. La guayaba la revenden a dos y tres pesos”, dice Marcel Hernández Placeres.
“No estoy en contra de que existan, a veces resuelven, pero hay que crear mecanismos eficaces de abastecimiento. Pudieran comprar aquí, una vez que termine la actividad”, ilustra Roilán Martínez Palo. Mientras, Alex Parra Casas reflexiona: “No me parece lógico que almacenen lo mejor y más escaso y luego especulen. Es un robo a gritos a la ciudadanía. Habría que repensar cómo hacerlos funcionales, crearles suministradores o que las placitas permanezcan abastecidas, si así fuera no tiene sentido que existan”.
¿Y ESTO QUIÉN LO PARA?
El engaño al consumidor, las artimañas para evadir el fisco y las violaciones constituyen el pan de cada domingo. Según Aleida López Acosta,  “no rige uniformidad de precio entre los puestos”. Obdilio Suárez Morales, alega que “las pesas son un caos y las mesas no acompañan al consumidor, casi todas están cojas lo que les sirve de simulacro. No queda claro si es obligado pesar todos los productos”.
¿Y esto quién lo para?
Para Martina Fernández Paz, cada fin de semana representa una aventura. “Constan carteles aislados con los costos, mas los comerciantes imponen el suyo propio y cuando reclamas disimulan y no te venden”. Dinorah García Gutiérrez, se cuestiona: “Sé que los inspectores andan por aquí, pero no se hacen sentir. Abundan proveedores ilegales de jabas, palitos de tendedera, percheros y otros. Además, continúan las transgresiones, se sigue vendiendo por unidades de medidas no establecidas”.

Así también lo constató este equipo de reporteras en varias visitas realizadas al recinto ferial, ocasiones en las que pudimos observar la venta de zanahorias por mazos y no en libras como se exige, duplicándose y hasta triplicándose su precio. Similar ocurría con el ají que se expendía en vasos por un costo de cinco pesos la libra. Al ser comprobada la medida instaurada por los comerciantes, la misma solo llegaba a los 125 gramos, de los 460 que debía ser.
Sin dudas, la población desempeña un rol esencial, en aras de evitar que estas conductas proliferen. En el lugar existen pesas de comprobación, y en contadas ocasiones las emplean, debido al desconocimiento de su presencia; o por temor a “buscarse problemas”.
Argumenta Ernesto Herrera Flores, director Provincial de Supervisión Integral, que en seis domingos de trabajo de 2015, se impusieron 72 multas por engaño al consumidor detectado en el pesaje, alteración de los precios registrados en el listado, pizarras informativas desactualizadas, presencia de pesas no certificadas y no declaración de productos.
“Persisten problemas que afectan la transparencia del proceso. No se revisan de forma adecuada las facturas y los concurrentes introducen más de lo que informan. Se declaran mercancías en unidades que luego no se utilizan. Determinados negociantes no portan certificación de la Cooperativa de Crédito y Servicio; y algunos que han sido multados por engaño al consumidor presentan otro carné de identidad”, explica el directivo. Además, hay quienes se hacen pasar por ayudantes ilegales cuando en verdad son intermediarios.
La higiene continúa siendo asignatura pendiente. Ana Dayma Ortiz Puñales, directora municipal de Salud, expone que es imprescindible cumplir normas sanitarias elementales. “El vendedor no puede ser quien cobra, debe protegerse con guantes, mantener sus uñas cortas, sin prendas, el cabello cubierto y ropa adecuada. Las instalaciones deben poseer agua corriente, la mesa no puede ser de madera para evitar la contaminación cruzada de alimentos.
“Las dificultades disminuirían si se repiensa más la distribución. La estructura presenta locales propicios con fregaderos, agua, mostrador de granito y protegidos del Sol. Ingerir alimentos en mal estado, es nefasto para la salud”.
Todavía quedan cuestiones por resolver con el fin de evitar incomodidades al pueblo. Respetar los precios topados, cumplir con las medidas elementales para expender los productos, garantizar mayor surtido y calidad en lo que se vende y fomentar una cultura del servicio en los comerciantes deben ser observadas por quienes organizan y dirigen el evento.
Exigir un buen trato que incluye el pesaje correcto, las medidas sanitarias requeridas y la elección de lo que compraremos, también forma parte de los derechos del consumidor, muy subvalorados en la actualidad. Otro tanto corresponde a las autoridades encargadas de velar porque se preserven las garantías del cliente, quienes tienen el deber de aguzar ojos y oídos para frenar las ilegalidades y que la insatisfacción no empañe el rostro de la Feria. (Texto: Yaidima Díaz Gómez, Katherine Subiaut Azcanio y Jessica Acevedo Alfonso. Fotos: Abel López Montes de Oca)