febrero 18, 2015

¿Queremos o no cooperativas no agropecuarias en Matanzas? (Primera Parte)

Vista parcial de los alrededores
del restaurante Castell Nuovo. Foto: Abel López
No ha sido fácil el camino recorrido para que, desde su autorización, a través de la publicación de la Gaceta Oficial No. 53 Extraordinaria del 11 de diciembre de 2012, ya existan en Cuba 345 cooperativas no agropecuarias. Una de las 20 que funcionan en la provincia de Matanzas, el emblemático restaurante Castell Nuovo, en el balneario de Varadero, no marcha con buenos pasos.

En Cuba, antes del triunfo revolucionario de 1959, existió una cooperativa de ómnibus, además de organizaciones mutualistas de salud, las cuales desaparecieron con la ampliación del sector estatal, que asimiló casi todas las áreas de la economía nacional. 

El sistema de cooperativas solo funcionó en Cuba en la agricultura. Producto de la actualización del modelo económico que desarrolla la Isla y la aprobación de los Lineamientos del VI Congreso del Partido, comenzó un proceso sin precedentes en el último medio siglo. Según un informe emitido por la Oficina Nacional de Estadística e Información (Onei), al cierre de 2014 existían en el país 345 cooperativas no agropecuarias (CnA), el mayor número de ellas concentradas en La Habana (173), Artemisa (64) y Matanzas (20).

Pero, ¿qué objetivos persigue Cuba con la implementación de estas medidas? Para el economista Juan Ricardo Guzmán Hernández, director ejecutivo de la Consultora Económica Canec, estas “pueden principalmente dar empleo a las personas y eliminar la inflación de plantillas; o cubrir necesidades de la población que no satisface la gran empresa. Las cooperativas crean productos y dan servicios, lo cual debe ingresar al Producto Interno Bruto. Hoy casi 5 por ciento de este, lo aportan las cooperativas, aun cuando son de tan reciente creación pues acaban de cumplir un año”.

UNA COOPERATIVA, ¿EN PELIGRO?

De nuestros padres escuchamos que visitar el restaurante Castell Nuovo, en Varadero, constituía uno de los principales atractivos en etapas de descanso. El local, que se ha convertido en uno de los establecimientos emblemáticos de la Playa Azul, en su momento marcó un hito en el servicio gastronómico en la Isla y actualmente rescata, a duras penas, el recuerdo de épocas en los que la moneda nacional valía tanto, o más, que el socorrido CUC.

A partir de la Resolución 36 de 2014 del Ministerio del Turismo, se aprobó que la entidad se constituyera en una cooperativa no agropecuaria, resultando la primera que partió del sector estatal en la provincia. Pero este experimento, a casi un año de su implementación, no marcha con buenos pasos.

Durante los meses de octubre y noviembre de 2014, se desarrolló en Matanzas la IX Comprobación Nacional al Control Interno. Como parte de las auditorías, fueron controladas seis CnA en el territorio. Castell Nuovo fue una de las dos que resultaron evaluadas como Deficiente.

Según Liliana Chacón Galván, contralora jefa del Sistema Territorial de Auditorías, en sentido general “existe dilación en los procesos de constitución, así como desconocimiento de las normas esenciales para el trabajo”. En el caso específico del restaurante, señalaba que su condición devino, entre otros múltiples factores, por la inexistencia de un sistema contable financiero, soportado sobre tecnología de la información y por no tener implementado el sistema de control interno adecuado a sus características y procedimientos establecidos.

Asimismo, la funcionaria destacaba la detección de un marcado deterioro constructivo, pues la instalación presenta filtraciones, grietas en paredes, columnas y techos. También posee riesgos eléctricos, además los equipos y utensilios revelan un deficiente estado técnico. Las causas, abunda Chacón Galván, están dadas por falta de conocimiento, descuido e inobservancia de las disposiciones legales y reglamentarias.