febrero 19, 2015

Verónica Lyn, la Diva cubana de las tablas, se dirige a los jóvenes de Cuba (+ Fotos)


Por mi amigo y profesor Luis Espino García
                  
El programa cultural Confesiones entre puentes, a cargo del periodista y crítico Fernando Rodríguez Sosa, con guión y producción de Rafael Ribot Mendoza, como es habitual cada mes en la sede de la UNEAC de Matanzas, se desarrolló el pasado viernes 13 de febrero, y tuvo  como invitada especial en esta ocasión a Verónica Lynn.

Además de conversar con la reconocida actriz, Fernando comentó el libro Tantas vidas, cancionero de Liuba María Hevia. En esta ocasión participaron la actriz Fara Madrigal, a propósito del 20 aniversario del Teatro Tentempié; el cantante Freddy Maraggoto, el trovador Yuniel Doble Ponce y el narrador oral Rafael Ribot Mendoza.


No faltaron las siempre esperadas secciones Puentes a la historia, con el Dr. Ercilio Vento, Historiador de la Ciudad de Matanzas, y Puentes a la memoria, sobre las obras ingenieras y arquitectónicas de la Atenas de Cuba, a cargo del ingeniero Luis González Arestuche y el arquitecto Ramón Recondo Pérez. Las disertaciones giraron esta vez en torno a los teatros de Matanzas en el siglo XIX, fundamentalmente Sauto y El Principal.

Verónica, visiblemente emocionada y agradecida por encontrarse en una ciudad que ama y admira por la belleza de su naturaleza, y más que todo por su idiosincrasia sui géneris que se distingue y destaca por la cultura, la hospitalidad y el calor humano, abrió todo su corazón y sentimientos ante el público que alrededor de la ya famosa fuente colmó el gran patio de la casona de la calle Milanés.

Habló de su larga trayectoria en la escena, donde ha transitado con  éxito rotundo por el teatro, la radio, la televisión y el cine. Refirió su origen humilde en el seno de una familia muy pobre. Aunque recuerda con la misma pasión todos los personajes que ha interpretado, significó su Camila de Santa Camila de La Habana Vieja y la Marina de Aire Frío.

En sus confesiones, la Premio Nacional de Teatro y Televisión, manifestó su preocupación por la actual generación de actores y actrices, porque considera que hay grandes valores, con mucho talento, con una sólida formación que no tenían ni podían tener los jóvenes de su época; pero tantas telenovelas chatas, con personajes planos e intrascendentes, no dan ninguna posibilidad de desarrollo histriónico.  

Faltan buenos guionistas y directores en este importante medio, que sean capaces de explotar todo lo que pueden dar todos esos muchachos tan bien preparados. Sin embargo, consideró que en Teatro tenemos muy buenos directores como es el caso de Carlos Díaz, que mereció con creces este año, el Premio Nacional de esa manifestación.

Después de manifestar su admiración por las interpretaciones de Freddy Maraggoto, comentó que las telenovelas pueden tener temas actuales, que ese no es el problema. Un buen guión, un personaje profundo, complejo, como son muchas personas en el día a día si está bien concebido y hay una buena dirección, pueden requerir de una actuación muy decorosa y hasta muy destacada. 

Permítanme esta reflexión, porque creo que viene a pelo con las confesiones de Verónica, ya  que este cronista ha vivido bastante como para haber sido testigo de los colores y los grises de nuestra Televisión en más de cincuenta años. Recuerdo que existieron espacios como Grandes Novelas y Teatro ICR que llevaron a la pantalla muchos clásicos que permitían el lucimiento y desarrollo de los actores en  personajes universales y memorables. Escritores como María Bach, que eran capaces de convertir en material televisivo cualquier texto literario, había varios. Espacios como Horizontes, con la siempre acertada Mayté Vera, no se olvidan.

Y esto que comento prevaleció hasta la década del ochenta, y no soy de los que comparten los criterios, bastante generalizados, que el declive se debió al Período Especial y la crisis económica.

¿Por qué la Televisión y el Cine Cubanos no utilizan más las obras de nuestros grandes escritores en las telenovelas de temas nacionales?  No es casual que la emblemática Fresa y Chocolate esté basada en un cuento de Senel Paz, ganador del Premio Juan Rulfo. Y qué decir de la recién estrenada cinta Fátima o el parque de la Fraternidad, que parte de una narración de Miguel Barnet, merecedora del mismo reconocimiento en el mismo certamen. Esta última, en el 36 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, solo fue superada por pocos votos en popularidad por Vestido de novia.

Ante la pregunta de ¿qué le conseja a esos jóvenes?, respondió: “Que hagan personajes psicológicos, que interpreten a los clásicos, que se reúnan y formen sus propios grupos, que huyan de las frivolidades, que hagan mucho radio, que aprovechen bien todo lo que son capaces de hacer, que estudien para que sean cada día mejores de lo que ya son.

Con esta crónica bautizo a Verónica como “La Diva Cubana de las tablas”, y claro que no es la única, pero está entre las mejores, entre los genios actuales de la escena cubana. (Fotos del autor)