junio 05, 2014

Inversión Extranjera en Cuba: ¿Dónde y cómo invertir en Matanzas?


El pasado 29 de marzo, en sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular, se aprobó la Ley No. 118 de la Inversión Extranjera. Una legislación que propicia la atracción y aprovechamiento del capital foráneo, vital para promover el desarrollo económico de Cuba, en función de una sociedad socialista próspera y sostenible.
Esta actividad ya mostraba algún grado de evolución en la provincia, que como en toda la Isla, dio sus primeros pasos a raíz de la apertura en la década de los ´90, provocada por el retroceso económico derivado del colapso del campo socialista y la desaparición de la URSS. Hoy funcionan en Matanzas 19 empresas bajo esa modalidad, pertenecientes a las ramas del turismo, energía, industria, recursos hidráulicos y la construcción.

Pero, ¿qué potencialidades posee esta provincia para conquistar futuras inversiones foráneas?
Según Lourdes Sarmiento Díaz, vicepresidenta de la Asamblea Provincial del Poder Popular, el turismo, la generación bruta de energía eléctrica, así como la agricultura y la ganadería, constituyen las esferas económicas con mejores resultados y de mayores posibilidades para los inversores.
Matanzas aporta de forma destacada en 11 de los 13 indicadores netos del Producto Interno Bruto de Cuba y su índice de electrificación y viales cubre el 97 por ciento de su área. Posee, además, dos puertos importantes, así como un aeropuerto y un corredor aéreo internacional de primer nivel. A ello se añade la privilegiada posición geográfica que la ubica a solo 100 kilómetros de la Capital y muy cerca del centro de la Isla.
AGRICULTURA: CON LUZ LARGA
La agricultura podría constituir una de las fuentes de atracción esenciales para el capital extranjero. Los factores naturales, unidos a la presencia de fuerza de trabajo calificada, la perfilan como uno de los sectores con mayores condiciones.
Hoy en el territorio se invierten 35 millones de pesos -11 de ellos en divisas- en proyectos encaminados a elevar la producción de alimentos, mejorar la técnica, infraestructura y la capacitación de recursos humanos. Solo dos de esas inversiones tienen participación extranjera: el programa de granos Cuba-Viet Nam II, en Calimete, y el de Desarrollo Local en Martí, financiado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.
Según explica Carmelo García Arencibia, jefe del departamento de Inversiones y Construcciones de la Delegación Territorial de la Agricultura en Matanzas, “potencialidades existen muchas, nuestros suelos están catalogados como unos de los mejores en el país, también son poseedores de una gran reserva de agua subterránea de calidad”.
De igual forma resalta un potencial sin explotar en las más de 40 mil hectáreas subutilizadas, que solo destinadas al cultivo de granos como la soya, el frijol y el maíz pudieran satisfacer el 70 % de las necesidades de importación del país en ese sentido.
Se suma además la presencia de centros educacionales para formar fuerza de trabajo competente que labore en las distintas actividades agrícolas. En la actualidad se cuenta con más de 30 mil trabajadores capacitados como obreros calificados, técnicos medio y con estudios superiores vinculados a la producción de alimentos.
Otros renglones con resultados satisfactorios, que convierten a la región en puntera a nivel nacional, resultan la apicultura, el cultivo de cítricos, papa y arroz.
Si bien Matanzas tiene los mejores proyectos de inversiones en Cuba y las potencialidades en su sector agrícola adquieren gran interés, preparar los escenarios para futuros convenios constituye una prioridad.
“Necesitamos fomentar la capacidad negociadora y de intercambio mutuo, así como gestionar las ventajas entre el proveedor y el receptor. Tenemos noción de nuestras insuficiencias, es por eso que debe trabajarse en el desarrollo de estudios de factibilidad y en la confección de acciones inmediatas relacionadas con el proceso inversionista”, expone García Arencibia.
Sin embargo, cuando aún resta mucho por hacer en pos de crear los entornos idóneos para estos acuerdos, se evidencia el interés de compañías extranjeras. “Es conocido que empresas alemanas, como NORD, SchulzSystemtechnik, Oekomineral o Unwelttechnik & ingenieure GmbH; o las canadienses Sheevy y Unión de Frutas Tropicales, desean invertir en diferentes ramas agropecuarias como la producción porcina y la avicultura, la energía renovable y la producción de carne y leche”, asegura el directivo.
EL SABOR DE LA CAÑA
La agroindustria azucarera resulta también apetecible. Ventajas no le faltan, según señala Orlando Vandrell Cuello, director de Desarrollo e Inversiones de la Empresa Azucarera Matanzas.
El especialista refiere que la zona disfruta de los más altos rendimientos agrícolas del país –más de 51 toneladas de caña por hectárea– y se prevé posea para el 2018 más del 39 % de la tierra dedicada a la gramínea bajo riego eléctrico.
Hoy en suelo matancero se encaminan dos proyectos, uno chino y otro brasileño, enrumbados a la producción de energía eléctrica mediante biomasa. “Estas bioeléctricas no solo consumirán restos de la industria cañera, sino también residuos forestales y de otras cosechas. Podrán entregarle al Sistema Electroenergético Nacional más de 20 megaWatts”.
Asimismo se programa la reapertura de la exportación de alcohol por el puerto de Matanzas, gracias al impulso que futuras inversiones darán a la destilería Jesús Rabí, en Calimete.
Ámbitos claves de la colaboración, resultan la transferencia de tecnología y la preparación de fuerza de trabajo. En ese sentido, desde hace dos años se desarrolla un convenio entre el Grupo Motzorongo, de Veracruz, en México, y el central Mario Muñoz, en el cual se superan técnicos y especialistas.
Una puerta se abre para la economía cubana, aprovechar las ventajas que brinda la nueva Ley ajustadas a las características de cada territorio constituye hoy el reto, en aras de potenciar el desarrollo social y económico de la nación.